La Doctrina de la Araña

¿Alguien se acuerda de Gunter Schabowski?

Era 9 de noviembre de 1989. El citado Gunter, miembro del Politburó de la República Democrática Alemana anunció en conferencia de prensa que se liberaban los permisos para viajar y que los alemanes del este podían cruzar a Berlín occidental.

Nadie lo organizó. Mucho menos nadie lo previó. A las 23 horas comenzó el cruce. El punto de control de Bornholmerstrasse fue el primero, seguido de varios otros en Berlín y a lo largo de la frontera de la RDA. Fueron sobrepasados por miles de alemanes que cruzaban directamente, saltaban el muro, comenzaban a derrumbarlo y piedra tras piedra caída, la fuerza de la libertad podía más que décadas de miedo acumulado a fuerza de represión y asesinato de aquellos que habían  intentado cruzar furtivamente.  Gunter Schabowski, sin quererlo,  había abierto un orificio que las ansias de libertad transformaron en río caudaloso. Sigue leyendo

Era 1985 en Washington D.C., en Mrs. Simpson’s

Avenida Connecticut 2.915, Woodley Park. Zona residencial tradicional de la ciudad con edificios de alto y bastantes ¨row-houses¨ centenarias., pero bien preservadas. Algunas transformadas en comercios y oficinas. Barrio antiguo de Washington, cerca del Rock Creek Park.

Pero allí está Mrs.Simpson´s. Bajo perfil, sólo para conocedores. En homenaje a Wallis, que siempre interesó e intrigó mucho más de lo que reconocieron a los americanos. Ni qué decir a los británicos. Sigue leyendo

El Viaje de Rudecindo

Soy Rudecindo. Un grano de trigo. No cualquiera, claro está. Tengo un linaje especial. Los ingenieros me explican que provengo de un ¨germoplasma¨ francés de la mejor calidad.  Demoraron siete años de inversión y desarrollo hasta lograr una semilla de tanto potencial.  Parece que nuestro rinde por hectárea es muy alto y de buena calidad. Al menos los franceses logran un pan excelente con miles de colegas míos similares y también pastas de primera. Sigue leyendo

1988, un viaje detrás de la Cortina de Hierro

Tendría yo 14 o 15 años. En el galpón de la casa de mi abuela había una vieja biblioteca llena de libros olvidados. Hurgando en ella, encontré un libro que relataba la invasión de Budapest por los tanques soviéticos, luego de que Imre Nagy anunciara el primero de noviembre de 1.956, la salida de Hungría del Pacto de Varsovia y solicitara a la ONU que reconociera a Hungría como un país neutral. Janos Kadar restauró el régimen al precio de miles de muertos y exiliados.  Los húngaros intentaron un camino diferente a la ortodoxia soviética; un atisbo de libertad para un régimen que todavía vivía bajo el fantasma de las estructuras stalinistas y que fue sofocado con los tanques a sangre y fuego. Sigue leyendo