Cumbre de la OMC en Buenos Aires: participaron tres presidentes extranjeros

Durante el mes de octubre el canciller Jorge Faurie participo en la jornada de seminarios previos a la cumbre ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que tuvo lugar en Buenos Aires en diciembre. En ese contexto el ministro dijo que la Argentina buscaba en esta cita mundial apuntalar el “multilateralismo comercial”, y también a una reducción de los subsidios agrícolas y de pesca como así también fortalecer el comercio electrónico y el sector servicios.

Al salir del encuentro, Faurie mantuvo un breve diálogo con Clarín, en el que confirmó que el Gobierno invitó especialmente a esta reunión mundial de ministros de Relaciones Exteriores, y de Economía y Comercio, a un grupo de presidentes latinoamericanos, con los que busca firmar un documento paralelo que muestre un consenso regional con las premisas propias de la Argentina en este encuentro de la OMC.

La cumbre se realizó entre los días 10 al 14 de diciembre y los presidentes asistentes fueron Michel Temer (Brasil), Horacio Cartes (Paraguay) y  Tabaré Vázquez (Uruguay). El Gobierno también invitó al presidente mexicano Enrique Peña Nieto, que por razones de agenda no pudo asistir.

En lo que llamó “pasos incrementales”, parafraseando a un colega, Faurie contó que como país agropecuario, en esta cumbre de OMC se buscó alinear a la organización con la llamada Agenda 2030 de las Naciones Unidas, sobre todo con corregir y prevenir distorsiones en el comercio de productos agropecuarios y pesca.

“Los aranceles al sector agrícola son cinco veces más altos que los que se aplican en sectores industriales y generan restricciones al acceso efectivo de productos de otros países”, describió. “Los subsidios que se dan a los productores agrícolas ascienden a 584.000 millones de dólares, cuadriplica todo lo que se da como asistencia oficial al desarrollo, unos 135.000 millones. Si permitiéramos desarrollar al sector agropecuario de mejor manera, podremos ayudar al desarrollo de manera más efectiva”, agregó el canciller.

Faurie sinceró un panorama para el comercio “bastante complejo” por lo que definió como una “relativa desconfianza” en el proceso de globalización. “Necesitamos más OMC y esto es más comercio abierto, transparente y equitativo”, dijo. “Ante las voces que dicen que para protegernos de este escenario de globalización tenemos que ir a una propuesta de aislamiento, Argentina dice que la solución es que tiene que haber más diálogo, más concertación. Es muy importante el multilateralismo”, señaló.

Faurie sin hacer mención al fantasma proteccionista que se impuso al llegar al poder Donald Trump y que Argentina ya está sintiendo con la descomunal suba a los aranceles para el biodiésel que se exportaba al mercado estadounidense.

El canciller valoró la organización de esta cumbre que en el plano interno está a cargo del embajador Guillermo Hunt y que preside la ex canciller Susana Malcorra, que cerro con su sucesor el seminario.

Nota El Clarín, por Natasha Niebieskikwiat

La ex canciller Malcorra cerró la XI Conferencia Ministerial de la OMC

La ex canciller Susana Malcorra, chair de la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio ( OMC) que se llevó adelante esta semana en Buenos Aires, fue la encargada de dar a conocer esta tarde un resumen del encuentro. “Nos hemos quedado cortos en algunas cosas que queríamos hacer”, admitió. “Hubo diferencias que han impedido avanzar en acuerdos”, sintetizó.

En una sesión plenaria inicialmente prevista para las 16, reagendada en tres oportunidades y que finalmente comenzó a las 18.20, en un atiborrado salón del subsuelo del hotel Hilton en Puerto Madero, Malcorra leyó un resumen de la declaración final acompañada por el director General de la OMC, Roberto Azevêdo, y otras autoridades.

En el público hubo representantes de las delegaciones de los 164 Estados que son miembros de la OMC. A las 18.57, Malcorra dio por finalizada oficialmente la XI Conferencia Ministerial y poco después dio una conferencia de prensa junto a Azevêdo.“Fue una conferencia muy compleja, signada por lo que muchísimos participantes indicaron que es un momento de encrucijada para el comercio internacional”, sostuvo la ex canciller. “[Hay] perspectivas muy distintas sobre los temas en danza. Hubo muchísimo trabajo para asegurar que las conversaciones avanzaran”, explicó.

Según Malcorra, el “resultado más importante” de la XI Conferencia Ministerial podría dividirse en dos: la negociación de la pesca y la presentación de iniciativas ligadas a la actualidad. “[Hubo] acuerdo respecto de avanzar en la negociación de la pesca, que teníamos pendiente y congelada desde hacía 15 años. Haber roto ese impasse [es un] resultado significativo de Buenos Aires. Creo que Buenos Aires va ser recordada como la conferencia de la pesca”, sostuvo la chair del encuentro.

La ex titular de la Cancillería consideró que el otro “resultado importante” fue que se presentaron “una enorme cantidad de iniciativas de «la OMC del siglo XXI»”. Dijo que hubo “un esfuerzo puesto por avanzar en agendas pertinentes para la realidad de este siglo”.

La XI Conferencia Ministerial de Buenos Aires había generado mucha expectativa. Hubo varios encuentros preparatorios para adelantar perspectivas y propuestas. Era un acontecimiento para la Argentina: no sólo se convertía en el primer país sudamericano en ser anfitrión de esta reunión, sino que además tenía la “oportunidad” de ratificar su “inserción inteligente en el mundo”.

A partir de los avances logrados en las conferencias ministeriales de Bali (Indonesia-2013) y de Nairobi (Kenya-2015), se esperaba que este encuentro definiera “nuevas reglas” en materia agrícola, industrial y de servicios y que abordara asuntos relativos al e-commerce, a la inserción de las PyMes en el comercio mundial y a las cadenas de producción para facilitar inversiones. No fue posible. Según explicaron Malcorra y Azevêdo, hubo “diferencias” que impidieron “avanzar en acuerdos”. La chair de la conferencia de Buenos Aires fue clara: “Nos hemos quedado cortos en algunas cosas que queríamos hacer, negar eso seria tapar el sol con las manos”.

Antes de que el encuentro comenzara, el canciller Jorge Faurie había aclarado que si bien la Argentina como país anfitrión iba a liderar las discusiones, la agenda no había sido armada localmente, sino que venía “desarrollada desde [la Ronda de] Doha y en el trabajo cotidiano de la OMC”.

Tanto Malcorra como Faurie se habían mostrado optimistas acerca de los resultados que esperaban de la XI Conferencia Ministerial. “La concreción de algún acuerdo, avances en relaciones concretas y otros adelantos sobre hojas de ruta para abordar temas nuevos”, habían enumerado en una conferencia en el Palacio San Martín.

Nota de La Nación, por Natalia Pecoraro 

Finalizó la 11° Conferencia Ministerial de la OMC

Finalizó la undécima Conferencia Ministerial de la OMC que se realizó en Buenos Aires y fuera inaugurada el pasado domingo 10 de diciembre, por el presidente Mauricio Macri, en compañía de los presidentes del Mercosur y varios enviados especiales de los presidentes de la Alianza del Pacifico. Los diez países firmaron la “Declaración de Buenos Aires”.

Toda la región respaldó el sistema multilateral de comercio basado en reglas y a la Organización Mundial del Comercio como eje del mismo, enfatizando el rol significativo para nuestros países del sistema de solución de controversias de dicho organismo.

El Director General Roberto Azevedo, quien cerró la Conferencia junto a Susana Malcorra en su carácter de Presidenta de la misma, destacó la excelente labor organizativa y logística llevada a cabo por el Gobierno argentino, bajo la coordinación de la Cancillería.

Reconocemos el enorme desafío ejecutado con éxito de recibir, alojar, trasladar y brindar seguridad a 180 Cancilleres y Ministros de Comercio y más de 4000 delegados de todo el mundo. 

Desde la inauguración hasta su cierre, la Conferencia se desarrolló en un clima de calma y tranquilidad. Las amplias medidas de seguridad tuvieron un carácter preventivo, lo que evitó cualquier incidente mayor y brindó el marco adecuado para el desarrollo de las negociaciones.

Esta capacidad de organización ahora internacionalmente reconocida, reafirma la capacidad de nuestro de nuestro país para llevar adelante con eficiencia y seguridad las múltiples reuniones del G-20, que culminarán en noviembre de 2018 con la presencia de los principales líderes del mundo en la Argentina.

Informo para la prensa la Cancillería Argentina

 

 

Cumbre de la OMC no tuvo los resultados esperados

El director general de la organización dijo para El Clarín que los resultados de la cumbre fueron “decepcionante pero no desistiremos, nos hemos quedado cortos” dijo ayer a la tarde desde el hotel Hilton el director general de la Organización Mundial del Comercio, Roberto Azevedo, al cerrar tres días de debates ministeriales. El día anterior la ex canciller Susana Malcorra, y presidente de esta conferencia que se hizo en Buenos Aires reconoció que el vaso estaba “casi vacío” y luego señaló más optimista que “hubo compromiso y esfuerzo para encontrar soluciones genuinas pero no suficientes resultados”.

Horas antes la poderosa comisaría de comercio Europeo, Cecilia Malmström había manifestado a la prensa que estaba “muy triste” por decir que no hay resultados. “Ni siquiera pudimos acordar la reducción de los subsidios a la pesca ilegal. Es realmente indignante“, señaló Malmström a DPA y un reducido grupo de medios internacionales.

En primer lugar, con el trasfondo de los fuertes cuestionamientos que le viene haciendo Estados Unidos a la OMC, y fuertes resistencias a bajar subsidios incluso o poner freno a la pesca ilegal desde potencias y emergentes como la India, la reunión terminó sin un consenso general que les permitiera a los 164 Estados miembros algún acuerdo en los grandes temas que se había propuesto debatir y acordar como subsidios agrícolas, pesca, Y luego un grupo de 70 países acordó tratar cuestiones de comercio electrónico pero no mucho más.

Con el presidente Mauricio Macri con un ojo puesto en la reunión de la OMC y otro puesto en las negociaciones de la Unión Europea y el Mercosur, en el gobierno el balance fue otro y sabían que esta cumbre venía con muchas dificultades para lograr consensos. “La OMC colocó a la Argentina ante los ojos del mundo. Y más allá de los consensos o los disensos, la organización fue muy buena. Una fiesta no es un casamiento. Y la fiesta salió bien. Se seguirá discutiendo” dijo a Clarín el secretario de Comercio, Miguel Braun, que además consideró como “normal” que se deba tomar más tiempo en las negociaciones con la Unión Europea.

El presidente Mauricio Macri inauguró esta conferencia de la OMC el domingo pasado con un primer éxito al lograr que los cuatro miembros fundamentes del Mercosur y otros seis países de la región se comprometieran en la llamada Declaración de Buenos Aires, por la que la región llamó a la apertura del comercio, y a tirar barreras. En ellas, Argentina y sus socios ya comenzaron a plantear un tema que desde el vamos se convirtió en un escollo para avanzar en las negociaciones del la OMC. El acceso a los mercados. Se acordó en estas reuniones seguir discutiendo los términos de la conferencia de Nairobi de eliminar subsidios pero sin ningún avance sustantivo.

La primera piedra la tiró el lunes el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, que acusó al organismo de estar desmoralizado y de tener un esquema de litigios con el que no están de acuerdo, Mientras que Estados Unidos, Europa y Japón firmaron una declaración de comercio que busca frenar la competencia China, la India se negó a conceder en materia pesquera. El presidente Macri estuvo presente el domingo, abrió el foro empresario el lunes en el CCK y desde entonces siguió la evolución de la conferencia desde afuera.

Nota El Clarín por Natasha Nibieskikwiat

¿Cómo será la Conferencia de la Organización Mundial del Comercio?

La ciudad de Buenos Aires será sede de la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) que se realizara entre los días 10 y el 13 de diciembre. Donde se recibirá a alrededor de 3.500 representantes pertenecientes a 164 delegaciones de los países miembros y organizaciones internacionales que participaran del evento.

El evento estará presidido por la ex Canciller Susana Malcorra. Mientras tanto, los vicepresidentes serán Okechukwu Enelamah, Ministro de Industria, Comercio e Inversión de Nigeria, David Parker, Ministro de Comercio de Nueva Zelanda, y Edward Yau, Secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Hong Kong.

Las distintas sedes en las cuales se llevarán a cabo las actividades de la Conferencia serán: el Centro de Exposiciones y Convenciones de la Ciudad (CEC); el Centro Cultural Kirchner (CCK); el Hotel Hilton; y el Sheraton Hotel.

La Conferencia iniciará en el Centro de Exposiciones y Convenciones de la Ciudad (CEC). El 11 de diciembre comenzarán las sesiones plenarias en el Hotel Hilton, donde los ministros podrán formular sus declaraciones y se trataran los temas establecidos en agenda. La sesión de clausura está prevista para el 13 de diciembre.

En el marco de la Conferencia se realizarán distintos eventos asociados, como el Simposio de Comercio y Desarrollo Sustentable (Bolsa de Cereales), el Foro Empresarial del Ministerio de Producción de la Nación (CCK) y la Misión Parlamentaria Internacional (Congreso de la Nación), entre otros.

¿Qué es la OMC?

La Organización Mundial del Comercio (OMC) se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los países miembros. Nacida el 1 de enero de 1995, a partir de las negociaciones de la Ronda de Uruguay, cuenta con su sede principal en Ginebra, Suiza. Su principal objetivo es ayudar a los productores de bienes y servicios, los exportadores y los importadores a llevar adelante sus actividades permitiendo que el comercio fluya con la mayor libertad posible.

La organización está integrada por 164 países y lleva adelante distintas funciones. Administra acuerdos, constituye un foro para negociaciones, intenta resolver diferencias, supervisa políticas nacionales, brinda asistencia técnica y cursos de formación a países en desarrollo, y coopera con otras organizaciones internacionales.

Entre sus principales funciones se encuentran las negociaciones comerciales, para el cumplimiento de los compromisos contraídos por los distintos países de reducir los aranceles aduaneros y otros obstáculos al comercio. También establecen procedimientos para la solución de diferencias entre miembros a la hora de asumir acuerdos.

Implementan mecanismos de aplicación y vigilancia, obligando a los gobiernos a garantizar la transparencia de sus políticas comerciales, debiendo notificar a la OMC las leyes en vigor y las medidas que se adopten.

Sus principios fundamentales y rectores son la apertura de los mercados nacionales al comercio internacional y el trato no discriminatorio entre los miembros.

Promulgan la disminución de los obstáculos comerciales, la previsibilidad y la transparencia, el desaliento de las prácticas desleales, la concesión de beneficios a países en desarrollo y la protección del medio ambiente.

En la OMC las decisiones son adoptadas por consenso de todos los Miembros, en la mayoría de los casos. Su órgano institucional de más alto nivel es la Conferencia Ministerial, que se reúne aproximadamente cada dos años.

Existe también un Consejo General, que dirige las actividades de la organización en los intervalos entre reuniones. Ambos órganos están integrados por todos los miembros y se encargan de la administración y vigilancia de la aplicación por los miembros de los distintos Acuerdos de la OMC.

La ex canciller Susana Malcorra encabezará la cumbre de la OMC en la Argentina y anticipa los debates que se vienen

La ex canciller Susana Malcorra presidirá en diciembre la cumbre de la OMC, que se celebrará durante cuatro días en la Argentina. Llegarán representaciones de 164 países, más de 6000 personas, y se discutirán las bases y pautas comerciales del mundo. En diálogo con LA NACION, Malcorra aseguró que los beneficios son múltiples para el país: visibilidad, la capacidad de establecer ciertos ejes y de “tender puentes entre los países”.

En una era surcada por el proteccionismo de Donald Trump, la ex ministra confía en que la única manera de limitar las políticas unilaterales es reforzando el sistema global de reglas y generando consensos, aunque descartó la posibilidad de discutir el ingreso del biodiésel argentino a EE.UU. En cuanto a las posibilidades de incrementar el comercio mundial y el marco de las reformas laborales que busca establecer el Gobierno, adelantó que la Argentina deberá adaptarse al sistema. “Uno tiene que ser capaz de ajustarse para ser competitivos en el mundo”, dijo.

-¿Cuál es la importancia de que la cumbre de la OMC se celebre en la Argentina?

-Cuando decidimos ofrecer nuestro país como sede, lo pensamos en función de la noción de volver a insertar a la Argentina en el mundo. Cuando uno tiene un rol activo se transforma en el eje de estos eventos. También nos da buenos vínculos para el armado de la agenda del G-20.

-¿Qué beneficios puede obtener la Argentina?

-Estas cosas no se dividen en términos mercantilistas estrictamente. En primer lugar vamos a tener visibilidad entre los 164 países que componen la organización. Van a visitarnos entre 6000 y 7000 personas: gente con puestos importantes del periodismo, el empresariado, líderes mundiales, en general gente con capacidad de decisión. Pone a la Argentina en el radar. También vamos a mostrar nuestra capacidad de organización y logística. Y ejercer el rol de presidencia, a través del cual intentaremos articular el armado de los consensos. Tenemos un rol de constructor de puentes que hay que fortalecer.

-Diciembre es siempre un mes complicado. ¿Le preocupa la seguridad durante el encuentro?

-Hay un equipo interdisciplinario trabajando en esta cuestión, con el Ministerio de Seguridad y otras áreas, como la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Estamos muy conectados con países que han hecho recientemente este tipo de encuentros.

-¿Cuál es el papel de nuestro país en la era Trump, de mayor proteccionismo?

-Las reuniones de la OMC son complejas porque se discuten intereses económicos concretos. Aquí hay un toma y daca de impacto comercial y económico. Históricamente los acuerdos no son fáciles de lograr. Este año vivimos una encrucijada, que pone en jaque el sistema de reglas en las que se monta el comercio y que proporciona cierta igualdad entre todos los países. Uno de los posibles cuestionamientos es la supervivencia del sistema de reglas. Hemos recorrido y hablado mucho con jugadores significativos para asegurarnos que de esta reunión salga reforzado el sistema de reglas. Podemos, además, tener logros en el tema de pequeñas y medianas empresas, y del comercio electrónico.

-¿Se podrá destrabar el ingreso del biodiésel nacional a EE.UU.?

-Ese es un tema bilateral. Las discusiones son multilaterales en la OMC, no tienen la relación directa de un vínculo bilateral. Esta discusión no se va a dar en esta reunión.

-Gran parte de la OMC implica mejorar el comercio a través de la quita de aranceles. ¿Podría perjudicar eso a las economías regionales?

-El principio subyacente en el comercio es que es de doble sentido. Obviamente, las reglas están armadas de modo tal de dar tiempo para la adecuación de los distintos sectores e industrias para que les permita competir. La concepción de un mundo abierto a nuestros productos, pero de una Argentina cerrada, no es realista. Cuando uno se sienta a negociar hay que poner reglas y el tiempo para adecuarse. Hay que tener horizontes de 10 o 15 años para hacer esa transformación. La adecuación es algo que tenemos que reconocer.

-¿Las reformas laborales que pretende articular el Gobierno van en este sentido?

-El comercio mundial se basa en un esquema de competitividad. Eso se logra a través de varias cuestiones. Obviamente, el costo interno es muy importante; si uno compite con estructuras de costos menores, hay que mejorar esa adecuación. La pregunta de fondo es si es sostenible un país que sólo viva de su mercado o un país que se abra al mundo, como el que quiere el Presidente. Uno tiene que ser capaz de ajustarse para ser competitivo en el mundo.

Fuente: Agustina López para LA NACIÓN 

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