Apuntes sobre los primeros años del MERCOSUR: Parlamento del MERCOSUR.

15.- Ganadores y perdedores de la integración.

Tal como se vio en el punto 4.- Creación de Comercio o desvío de comercio, el aumento del comercio intrazona fue más del doble que el comercio con el resto del mundo.

Adicionalmente, en el caso de las exportaciones argentinas, el aumento de la participación de las manufacturas de origen industrial en el total exportado fue también muy significativo.

Los beneficios de la integración en el caso del Mercosur, como en otros procesos de integración en diferentes lugares del mundo, son amplios a lo largo y a lo ancho de la geografía del país, beneficiando a múltiples sectores productivos.

Asimismo amplios sectores de consumidores recibieron los beneficios de la integración, así como exportadores y trabajadores de los sectores que más crecieron favorecidos por el aumento del comercio intrazona. En síntesis, los beneficiarios de la integración constituyen  una amplia, si bien difusa coalición.

Sin embargo, también hay perdedores, tanto a nivel de sectores productivos y/o empresas, como de los trabajadores. Empresas que no lograron un nivel de competitividad suficiente y que tuvieron que cerrar. Consecuentemente, trabajadores que perdieron sus puestos de trabajo y que se vieron obligados a emigrar hacia empleos similares, en el mejor de los casos, o hacia cualquier empleo que pudieron conseguir.

Estos perdedores están mucho más concentrados que los beneficiarios de la integración. En el  caso de las empresas, en la mayoría de los casos, no tienen alternativas productivas viables. Sólo algunas intentaron sobrevivir transformándose en importadoras.

Las diferencias  de ciclos económicos a lo largo del período considerado, 1.991-2.007, dificultan la tarea de identificar qué porcentaje del cierre de empresas se puede adjudicar  al impacto de la integración, o a las políticas que cada país adoptó en dicho período.

Más difícil aún, porque también hay que tener en cuenta el impacto del cambio tecnológico en el empleo y en la competitividad de las empresas, que la globalización de la economía trajo aparejado y que fue especialmente gravitante en los años analizados.

El concepto que guió la concreción del FOCEM debería haber sido adoptado desde el principio del MERCOSUR, tanto para facilitar la reconversión de las empresas con dificultades para competir, como de sus trabajadores. Programas de capacitación y entrenamiento deberían haber estado disponibles para adecuar las capacidades de los trabajadores de manera de ser elegibles en otras industrias o actividades productivas.

Guillermo Hunt
Embajador Argentino
guillermojhunt@gmail.com

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