Argentina, política exterior y políticas de Estado

En reiteradas oportunidades en las últimas décadas, desde diversos sectores políticos y organizaciones representativas de la sociedad civil, se han reclamado ¨políticas de Estado¨. Desconozco si existe una definición del concepto ¨política de Estado¨, pero podría decirse que es aquella que concita el apoyo de un amplio espectro de la sociedad.

Dado que nuestra Constitución, cuando se refiere a la necesidad de mayorías especiales, establece los dos tercios como umbral de aprobación, podríamos suponer que en Argentina una ¨política de Estado ¨es aquella que logra dicho apoyo en la población en forma directa o a través de sus representantes en el Congreso.

La historia política argentina es una muestra cabal de la grave dificultad de nuestra sociedad para acordar dichas ¨políticas de Estado¨. Antes bien, nos hemos caracterizado por el triunfo de las antinomias, la descalificación del adversario, la apropiación de ¨la Patria¨ por algún sector de la sociedad y la aplicación de políticas que no lograban sobrevivir al Gobierno que las adoptó ya que eran cambiadas por otras absolutamente diferentes por el Gobierno siguiente.

Esa Argentina, la que privilegió el desencuentro, no funcionó.

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Guillermo Hunt: “La Doctrina de la Araña”

¿Alguien se acuerda de Gunter Schabowski?

Era 9 de noviembre de 1989. El citado Gunter, miembro del Politburó de la República Democrática Alemana anunció en conferencia de prensa que se liberaban los permisos para viajar y que los alemanes del este podían cruzar a Berlín occidental.

Nadie lo organizó. Mucho menos nadie lo previó. A las 23 horas comenzó el cruce. El punto de control de Bornholmerstrasse fue el primero, seguido de varios otros en Berlín y a lo largo de la frontera de la RDA. Fueron sobrepasados por miles de alemanes que cruzaban directamente, saltaban el muro, comenzaban a derrumbarlo y piedra tras piedra caída, la fuerza de la libertad podía más que décadas de miedo acumulado a fuerza de represión y asesinato de aquellos que habían  intentado cruzar furtivamente.  Gunter Schabowski, sin quererlo,  había abierto un orificio que las ansias de libertad transformaron en río caudaloso. Sigue leyendo